“LASCIATE OGNI SPERANZA, VOI CH´ENTRATE”

¡Ingenuo de mí!, y ¡a mi edad!…

PP

Confieso humildemente mi pecado de soberbia tonta, al “ilusionarme” viendo a un palentino al frente del “PEPÉ”. Y no porque tenga la menor simpatía por ese partido, fundado por  el mayor traidor a Franco –que lo tuvo a su lado como Ministro,  ¡no! Pero tenía cierta esperanza de que un hombre nacido en la muy leal tierra palentina, la que dio a España su primera Universidad, hiciera olvidar al pobre gallego que nada tenía en común con el otro gallego,  que ha sido el mejor estadista de los últimos quinientos años de la Historia más gloriosas de la primera NACIÓN MODERNA del Mundo. y definitivamente supiéramos si “subíamos o si bajábamos”.

Las palabras y los gestos, –cuando actúas sin presiones–  delatan la calaña de un hombre. Y oír a CASADO decir: “No voy a defender nunca “ese edificio” ni a quien está enterrado dentro, le hace menos digno de respeto que Pablin, o que Otegui…

A la gente de mi tierra, ese sujeto, habrá oído decir muchas veces: “Con su pan se lo coma”. ¡Pues eso!

Lo lamento por mi Patria.

Para mí es un ser despreciable indigno de haber nacido en Palencia.

Es un tonto más en la saga de los que aspiran a ser tenidos por estadistas y le falta lo más elemental: lo que por allí llamamos ‘hombría de bien’ y  presupone, en primer lugar ser hombre y en segundo lugar tener vergüenza.

Te voy a contar “vivencias mías”… ¡ilustre zoquete! No cuentos chinos,  de los que te han llenado el coco en los Colegios y en la Universidad y sobre todo en los foros políticos.

Tenía yo ocho años. Y en el “plantío”,  a orillas del río Carrión, y a corta distancia de la villa de Carrión de los Condes,  paseaban habitualmente,  los jóvenes en la edad del pavo con sus noviecitas. Y en los primeros días del verano de 1936 mientras unos  chavales,  a penas salidos de la adolescencia, pero “falangistas”, aprovechaban los encantos del lugar para festejar  con sus chicas.

En eso unos valientes “rojos” los atacaron a tiros. Como eran atletas, pudieron escapar,  salvo uno de apellido FIERRO que murió allí…

El 18 de julio el pueblo se alzó en armas, apoyando al Ejército “nacional y rebelde” y esos jóvenes falangistas se fueron al norte de Palencia, formando el tercer batallón de la Falange Palentina. Fueron la salvación de la capital, ya que impidieron a los mineros rojos de Barruelo y la comarca y a los no menos rojos sindicalistas de la Naval de Reinosa,  adueñarse de nuestra Ciudad presidida por el Cristo del Otero… Eso sí, nos dejaron a los que habíamos ido a veranear a Santander, “encerrados” en  la zona “roja” (al este los gudaris, al sur los rojos de la Naval, y al oeste los criminales rojos de Asturias… y siendo la Montaña gente decente y de derechas, fueron asesinadas a mansalva… Lee, — si la encuentras la descripción de Concha Espina,  del aterrador paisaje que hallaron los buzos cuando fueron a buscar los cuerpos de los mártires que tiraban desde el “Faro del Sardinero”… y eran un bosque de “árboles/cadáveres”…

Y allí viví  yo con ocho y nueve años el TERROR ROJO, ¡so imbécil analfabeto en Historia! que llamas así. ¡”ese edificio”! a la octava maravilla del Mundo que es el Valle de los Caídos,  y al mejor estadista mundial de los últimos quinientos años lo tratas de  “a quien está enterrado allí”, ¡so cretino!, ¡gallina!

Entre los que salvaron a Palencia, “camisas viejas” voluntarias  en el frente desde el primer día, estaban el hermano pequeño de mi madre tío Paulino, -.jonsista o sea falangista de Onésimo desde  antes de cumplir los veinte años, que estaba a dispensado del servicio militar por ser el último hijo en casa, que podía cuidar a su madre viuda… pero “dejo las nías en la era” y se fue con un primo de la misma edad. Los dos murieron por Dios y España, tío Paulino, reconquistando Teruel, en la noche más fría de la Guerra (la del 31 de diciembre del 37, al 1º de enero del 38) en Peña de Muela, a la vista de la ciudad, el mismo día que cumplía 24 años, después de haber liberado todo el Norte de España y tomado Oviedo

Te aclaro que no todos los que  corrieron “desarmados”, ante los que intentaron asesinarles en esa hermosa tarde del verano del 36, se fueron directos  –como mis tíos–, al norte de Palencia,  a frenar la bajada de los rojos,  ¡no!, ni mucho menos, hubo alguno cuyo nombre conocen en Carrión, uno que, antes de cumplir con su obligación de palentino para con Dios y la Patria,  quiso ajustar cuentas a los asesinos de Fierro… y los fueron a buscar y les dieron su merecido… (Por cierto, liberado de los rojos, en agosto del 37, como tenía con qué pagarme los estudios fui a una pensión de Carrión para poder estudiar en los Maristas,  y uno hermano de Fierro, de mi edad o un año más… fue compañero de clase  en 1938 y 39. Yo nunca hablo de “oídas” sino de “lo vivido”…)

Y es que en los años treinta los palentinos no eran “peleles” de la Democracia…tenían eso que  era norma n hacer con ello,  en los varones de Castilla…

Dicho esto, ¡pobre diablo!, puedes ir a tomar lo que en estos casos decimos en Palencia…

Para mí, R.I.P. Sólo falta que te entierren. Has muerto.

Para el resto de los españoles—con payasos como tú– que pierdan toda esperanza de la resurrección de la dignidad de la llamada DERECHA.es decir –y termino como empecé–“LASCIATE OGNI SPERANZA, VOI CH’ENTRATE”

Con los saludos desilusionados de su sincero amigo,

Gil De la Pisa.