“Toito te lo consiento, menos faltarle a mi mare,…”

Si alguna cualidad tenemos los españoles y muy especialmente los castellanos es ser por lo general, absolutamente consecuentes y no solemos perder el tiempo neciamente cuando nos ponen un blanco a tiro. Ya hace medio siglo largo saque una consecuencia de la realidad vivida (desgraciadamente luego, cada nuevo día se ha encargado de confirmarme en lo acertado de mi lógica) y es esta: La autoridad de los obispos y el papa se ha convertido en un cachondeo y en consecuencia cuanto se me ocurra a mí escribir o  decir tiene tanto validez como un documento eclesiástico de la Nueva Iglesia.

Toito te lo consiento