INFORMACION A MIS AMIGOS

Gavá, 19 de julio de 2019

(Día del “Alzamiento NACIONAL”, en las “ciudades que se durmieron”)

Queridos amigos:

El “enemigo del Hombre, como lo llama siempre  san Ignacio de Loyola, se ve que había decidido quitar de en medio a uno de los vejetes que vivieron “el terror rojo”, la génesis, creación, desarrollo y triunfo de la Revolución Castrista en directo y que “ese tal” tiene el mal gusto de luchar contra él intentando que triunfe la Verdad y, a tal fin, eligió la fecha del “18 de Julio” (que desde hace 83 años tiene atragantada) y tomo medidas para eliminarme. Pero como San Miguel le vence siempre, se le cruzó en el camino y,  aunque yo he salido con magulladuras y un dolor que los médicos ya me han dicho que tenga paciencia durante una semana, no consiguió romperme ningún hueso, ni causarme una de esas “heridas abiertas” (según el lenguaje médico) y menos aún liquidarme. Después de seis horas de observación, radiografías del tronco y un TAC (de la cabeza), los médicos me dieron el ALTA. Ahora estoy bien, sufriendo las consecuencias de las magulladuras fruto del trastazo, pero he dormido perfectamente toda la noche y voy recuperándome totalmente.  Os lo comunico antes de que os lleguen noticias distorsionadas.

Gracias a todos cuantos, inmediatamente que se enteraron, lo primero que hicieron fue pedir a Dios que no fuera nada y Nuestro Señor les ha escuchado. Gracias infinitas a tanto buen amigo que saben que lo primero es la “voluntad de Dios” y, al mismo tiempo,  mostrar su afecto.  Lógicamente esta carta,  aparte de cumplir con la gratitud, es para los que no tienen noticias de lo ocurrido.

Es muy simple: ayer sobre las 13:00 horas regresaba a casa y había elegido una calle peatonal desierta pero con media calle de sombra tentadora y una brisa refrescante… La calle es corta, de unos 200 o 250 metros. Y en toda la calle no había nadie, más que una furgoneta grande, blanca aparcada,  orientada en la misma dirección que yo iba y que el conductor había dejado, lógicamente, a la sombra.

Y he aquí que cuando llevaba unos cien metros caminados y me encontraba a punto de esquivar el obstáculo parado… y me hallaba a unos pocos metros de la furgoneta, de repente, se puso en marcha HACIA ATRÁS… (ignoro por qué, pues creo no tenía delante ningún obstáculo: a lo mejor quería volver a la Rambla, marcha atrás… y no vio que yo estaba ya detrás de su furgoneta…). Cuando me di cuenta de que se movía intenté evitar el golpe de plano… pero ya no soy el atleta campeón de frontón a pala…y mis movientes a los 91 años ya se imaginan que son especialmente “ágiles”… Conseguí, evitar el impacto frontal, pero me cogió el hombro izquierdo y me despidió…Caí sobre el lado derecho, más que sobre la espalda pero me di un señor  golpe en la cabeza… El chofer un jovencito,  muy atento, saltó para ayudarme pero yo no me pude  incorporar y con su única ayuda, tampoco. Salieron muy pronto de los establecimientos de los lados varias personas, mujeres y hombres y como yo no había perdido el conocimiento les di los teléfonos de casa y les dije de pedir una ambulancia. Entre varios, me sentaron en un sillón en medio de la calle (intransitada de vehículos y de personas) y allí los técnicos de la ambulancia me hicieron los primeros reconocimientos, pero en vista de mi edad y mis medicaciones decidieron llevarme al Hospital San Lorenzo… el final ya lo conocen.

Por supuesto he dado gracias a Nuestro Señor y a nuestra Santísima Madre “María Auxiliadora”, mi Patrona (nací el día de su fiesta), a San Miguel y a mi Santo Angel Custodio a los que frecuentemente saludo (es consejo que les doy gustoso para bien del alma y del cuerpo…).

Dense, pues, por enterados de la exacta realidad de lo ocurrido.

Reitero mi gratitud por su afecto y sus oraciones.

Con todo cariño

Gil, y muy especialmente, de Rosario (Roser) que pasó el susto de su vida cuando se enteró de lo ocurrido.